lunes, 1 de octubre de 2012

Las ansias de cambio

Después de la carta que escribí con ironía, ahora si quiero fundamentar mi punto de vista con razones concretas.

En primer lugar quiero justificar el porqué los seres humanos solo son seres humanos cuando están con los otros. Una característica de la raza humana es que evolucionó por vivir en comunidad, no eran muy fuertes, no eran muy rápidos, pero debido a su inteligencia, lograron darse cuenta que la vida era mucho más fácil si cooperaban unos con otros. Sin embargo muchos otros animales cooperan para sobrevivir, la diferencia fundamental de esos con el ser humano, es que la raza humana tiene la capacidad de compartir, no sólo trabajan los unos con los otros para suplir sus necesidades básicas, sino que su naturaleza les indica que no todo es para ellos, sino que hay otros en quién pensar.

El experimento comparte, en su campaña en contra de la desnutrición lo comprueba con un método bastante sencillo, pero convincente.

Ésto justifica el porqué de la afirmación "Los seres humanos, sólo son seres humanos cuando están con otros", somos una especie que necesita vivir en comunidad, no sólo como los lobos o los chimpancés, vamos más allá de eso, en nuestra esencia de personas está inherente la condición de dar por los otros.

Pero la pregunta es ¿En qué momento perdimos nuestra esencia de ser buenos, y nos convertimos en esclavos de ese individualismo que el neoliberalismo nos propone? ¿Cuándo decidimos entregarnos a la vacuidad de los objetos y el dinero, abandonando esa estancia tan bella de nuestra naturaleza?.

Para abordar dicha cuestión, quisiera centrarme en cuestiones concretas. En primer lugar quiero citar al Filósofo Jacques Rousseau, "El hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe", no quiero quedar anquilosado a las palabras del hombre, sólo quiero trabajar sobre ellas.

Primero aclaro que la sociedad somos todos y no todos los hombres son (o somos) "corruptores de bondad" (o en otras palabras, exterminadores de la esencia humana). Sin embargo el modelo de vida "correcta" que nos ha planteado el sistema (que se ha ido transformando a lo largo de la historia, por "entes" o "animales con anatomía humana", palabras con las cuales bautizaré a aquellos que solían ser humanos, pero que abandonaron su esencia), sí tiene características "corruptoras". Hay una cuestión bastante contradictoria aquí, que es necesario trabajar; ¿Si está dentro de la esencia del hombre darse a los otros, ¿Cómo hicieron algunos hombres en algún momento, para abandonar eso que está inherente a ellos para volverse egoístas?¿No se supone que lo que está inherente, deba permanecer inherente?.

La respuesta consiste en lo siguiente, el "Ente" nunca pierde esa facultad de entregar a los otros, siempre se mantiene adherida a él, sin embargo, el ente permite que otras situaciones como el tener, el poder y el ganar, adquieran demasiada importancia, tanto así, que se produce un desprecio hacia su esencia misma y en medio de su aversión llega convencerse que la esencia de su existencia está en eso que lo lleva al individualismo. Pero el ente necesita que otros piensen igual que él, necesita que otros tantos busquen tener cosas, busquen pasar por encima de los otros, busquen el beneficio propio, lo necesita para poder justificar sus actos. El ente necesita que los seres humanos crean que lo natural no es su esencia de ayudar, sino que lo que está inherente al ser humano, es el consumir y el buscar "trepar en la pirámide" a toda costa.

Para lograr su cometido, vende al mundo la idea de que lo más importante es el bienestar personal, maquilla la realidad para convencer a otros que son los objetos conllevan a la felicidad, y no la relación justa con los otros. Astutamente ataca la parte más débil de los humanos, la parte pasional, la parte de los deseos, la parte que no piensa, que sólo obra instintivamente. Logra encontrar la manera para darle "gusto y satisfacción" a dicha parte de los seres humanos, pero con una trampa maliciosa, dicho gusto es momentáneo, efímero. Al ser tan vano el humano entra en un "síndrome de abstinencia" y buscará cada vez más desesperado el modo de adquirir esa satisfacción, que nunca dejará de ser corta, para que finalmente, estando esclavizado a sus placeres (de adquirir capital, reconocimiento, lujuria y bienes materiales de forma desmesurada), abandone su naturaleza de bondad y se convierta también ente. Siendo ahora parte de éstos, empezará a ayudar con el proceso de "Des-humanización".

Pero las mentes cautas no dejan que las propuestas de los entes los afecten, es por ello que en medio de ésta sociedad de animales salvajes, aún, existen seres racionales que no han abandonado su esencia y se preocupan por los otros, "El ser humano nace bueno y la sociedad lo corrompe" pero dentro de la sociedad misma hay quienes no buscan corromper sino humanizar. Un reducido porcentaje de los seres humanos (donde aún no está incluido este que escribe), es 100% fiel a su esencia, y se preocupa en todo momento por el bienestar de los demás y denuncia las injusticias que el sistema de entes genera. Un ejemplo de personas de éste estilo podrían ser la Madre Teresa de Calcuta, Mahatma Ghandi, Martin Luter King y otros tantos que quizá no sean reconocidos, pero que demuestran su humanidad en sus actos en pro de los demás . Otro porcentaje mucho mayor, está debatiendo entre ser ente o ser humano (ahí, es donde considero que estoy yo, y muy posiblemente usted señor lector), muchos de nosotros tenemos acciones de humanos y de entes en nuestro diario vivir y depende de cada quién determinar hacia donde quiere inclinar la balanza.

Ésto me lleva a exponerles la intención que tengo con esta entrada y el porqué del nombre "Ansias de cambio". Según lo expuesto anteriormente el darse hacia los otros siempre está inmerso en lo que somos, pero muchas veces lo obviamos para seguir caminos de ente. Para nadie es un secreto (y se ve en las noticias, en la cotidianidad, en la calle misma) que el sistema en el que vivimos no es nada justo, que ha traído hambre, sufrimiento, opresión y dolor, a lo mejor, ninguno de nosotros ha vivido de forma tan ferviente alguna de estas calamidades. Pero hace falta ser ciego para no ver que dichas cuestiones son reales, la gente si muere de hambre, no es necesario remitirse a África para que se haga notorio, en la misma ciudad (Bogotá en mi caso) hay quienes se acuestan sin comida,hay quienes deambulan por callejones, sin fuerzas, tratando de llevar algo para su familia. Existen cinturones de miseria.

Pero no vayamos tan lejos, cerca de cada uno es muy probable que haya alguien que anímicamente no este bien, que se sienta herido, destruido, hay quienes están pasando por momentos duros, ¿Piensa ser un Ente y aprovecharse de los necesitados?¿Piensa ser un ente y hacer de la vida de los otros un tormento para alimentar su ego y sus ganas vacuas de sentirse superior?, ¿O va a ser un humano y buscar la forma de ayudar (ya sea escuchando, abrazando, dando un poco de comida, entre otras miles de cosas que existen para hacer más amena la vida de los otros)?.

¿Va a estar toda tu vida, esclavizado al placer?¿Va a estar toda su vida dejando de lado la relación con los otros y la búsqueda de justicia, para aferrarse a los objetos y al poder, explotando, oprimiendo  o utilizando?. ¡El mundo necesita de gente que quiera ser humana, todos en nuestro interior tenemos la capacidad de serlo, necesitamos empezar a utilizarla en pro de la sociedad misma, necesitamos buscar ser más humanos día tras día!, ESAS SON LAS ANSIAS DE CAMBIO, ese buscar transformar nuestra realidad y volverla óptima para nosotros, necesitamos apegarnos de nuevo a nuestra esencia, si los niños del "experimento comparte" pudieron dejar de lado su interés personal para dar de comer a "ese humano de al lado que no tenía nada", ¿Por qué no podemos nosotros dejar de lado nuestro egoísmo para entregar un poco de lo que somos a los otros?.

Con eso concluyo, en verdad aprecio su lectura y espero que algo les haya quedado sonando...
Por FM